LA RECOPA DEL ZARAGOZA
Corría el minuto 120 en el Parque de los Príncipes de París cuando Nayim, desde 50 metros, volearía un balón que toda Zaragoza en ese instante dio como perdido. La magia del fútbol, que en ese momento se alineó con el Real Zaragoza, nos dejó uno de los momentos más recordados de la historia de nuestro fútbol en Europa, ya que ese balón en el que nadie confiaba bajaría vertiginosamente para sorprender a Seaman y darle a la ciudad maña su segundo título europeo tras la Copa de Ferias del 64.
Para llegar a aquel momento cumbre el 10 de mayo de 1995, el Zaragoza empezaría su camino en Rumanía, perdiendo 2-1 en la casa del Gloria Bistrita en la ida de los 1/16. De vuelta en la Romareda, los de Víctor Fernández ganarían 4-0 , pasando a 1/8 de final y viéndose las caras con el Tatran Presov eslovaco. En estos octavos, se venció por 0-4 en la ida en Eslovaquia, y en la vuelta en la capital aragonesa el 2-1 a favor cerraría una eliminatoria magnífica con 6-1 global.
Para 1/4 de final, el rival sería un campeón de Europa, el Feyenoord, al que se ganó con un global de 2-1. En Roterdam, un Henrik Larsson que estaba en plena explosión de su carrera pondría por delante en la eliminatoria a los holandeses, y obligaba a remontar en la vuelta. Remontada que llegaría en la segunda parte, con dos goles de Miguel Pardeza y Juan Esnáider que pondrían al estadio zaragocista patas arriba.
En semis, el equipo daría un auténtico clínic de cómo mantener una renta en la vuelta. El rival sería el Chelsea, y en la ida jugada en España se viviría una auténtica fiesta, con un 3-0 endosado gracias a los goles, de nuevo, de Pardeza y el doblete de Esnáider. Pero quedaban 90 minutos y en Stamford Bridge el Zaragoza tuvo que aguantar las acometidas inglesas. Furlong pondría el 1-0, pero Santi Aragón empataría cerrando la eliminatoria pese a los goles finales de Sinclair y Stein.
De esta manera se llegaría al 10 de mayo de 1995. La afición se desplazó en masa a la capital francesa para vivir una final europea 31 años después. El Arsenal estaría enfrente, y el máximo goleador de la edición, Ian Wright, amenazaba con obstaculizar el camino idílico del Zaragoza en aquella Recopa. Juan Esnáider adelantó a los de Victor Fernández en el 68', pero tan solo nueve minutos después, Hartson empataría la contienda llevandola a la prórroga. 30 minutos extras que acabarían con Nayim clavando la volea con la que Zaragoza explotó de alegría.
27 años después, el recuerdo de Nayim, Santi Aragón, Pardeza, Esnáider, Cedrún o Poyet sigue muy latente en la capital aragonesa. El recuerdo de una noche para la historia en París seguirá en la retina de muchísimos zaragocistas durante años y dará fuerzas para que las nuevas generaciones devuelvan al Zaragoza a la posición histórica que le corresponde, el 7° equipo con más títulos de nuestro fútbol.
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